El hachís no es “uno solo”: bajo ese nombre conviven resinas tradicionales, tamizados modernos y extractos con perfiles muy distintos. Aquí tienes una guía práctica para entender qué tipos de hachís existen, cómo se diferencian (sin entrar en procesos de elaboración) y en qué fijarte para elegir con criterio.
Qué se considera hachís y por qué hay tatos “tipos”
En términos generales, hachís (hash) = resina concentrada obtenida a partir de los tricomas de la flor. La confusión aparece porque en el mercado se mezclan tres maneras de clasificarlo: por origen (marroquí, afgano…), por método (tamizado, agua/hielo, presión…) y por acabado (mousse, full melt, “static”…).
Además, hoy es habitual ver productos etiquetados como “resina” o “extracto” junto a hachís. Para orientarte rápido, lo más útil es separar hachís sin solventes (solventless) y hachís con solventes (solvent-based), y luego afinar por estilo y calidad.
Clasificación rápida: tradicional vs moderno (y solventless vs solvent-based)
Si quieres una brújula sencilla, piensa en dos ejes: tradición (región y estilo histórico) y técnica (cómo se separa la resina). Así te resultará más fácil interpretar etiquetas y descripciones.
- Tradicional por origen: marroquí, afgano, libanés, charas (India/Nepal).
- Moderno sin solventes: dry sift/polen, static sift, bubble hash (ice water), rosin, piattella.
- Con solventes: BHO y otros concentrados que suelen venderse como “extractos” más que como hachís clásico.
Esta guía se centra en qué es cada tipo y cómo reconocerlo, evitando instrucciones de fabricación o extracción.
Tipos tradicionales por origen: qué los define de verdad
Charas (hachís fresco artesanal)
El charas se asocia a regiones del Himalaya y se describe como una resina “fresca” y muy aromática. En la práctica, lo reconoces por textura muy maleable, tendencia a oscurecerse y un aroma intenso, a menudo terroso/especiado.
Cuando se menciona “charas” en tiendas europeas, puede referirse al estilo y textura más que a un origen geográfico verificable. Por eso conviene priorizar siempre información del producto (analítica, lote, composición) frente al nombre “exótico”.
Hachís marroquí (mousse, “rubio”, tradicional)
El hachís asociado a Marruecos suele relacionarse con tamizados y prensados que dan bloques de tacto blando y, en calidades comerciales, acabados tipo mousse (más aireado y claro). El color por sí solo no garantiza nada: puede variar por curado, prensado y pureza.
En términos de consumo responsable, es de los estilos donde más conviene comprobar consistencia y limpieza aromática: un olor “raro” (químico, plástico, humedad) es una señal para desconfiar.
Hachís afgano (oscuro, denso, especiado)
El estilo “afgano” se describe a menudo como más oscuro y compacto, con aromas profundos y especiados. La clave es que el término se usa como “familia sensorial” (densidad, color, perfil aromático) y no siempre como indicación real de procedencia.
Si buscas algo así, valora productos que detallen perfil de cannabinoides y terpenos y no solo el reclamo del origen. En muchos casos, eso te dirá más que el nombre.
Hachís libanés (rojizo/ámbar en algunos lotes)
El “libanés” se menciona con frecuencia por su tono más rojizo o ámbar en ciertas presentaciones y un perfil aromático característico. Igual que en los anteriores, el mercado ha popularizado el término, así que úsalo como pista, no como certeza.
Para no equivocarte, fíjate en trazabilidad, lote y analítica. Cuando esos datos faltan, el nombre por sí solo aporta poco.
Tipos modernos sin solventes: del polen al “full melt”
Dry sift o polen (tamizado en seco)
El dry sift (también llamado “polen”) es resina separada por tamizado, y suele presentarse como un material granulado que luego se compacta. La diferencia entre un polen básico y uno muy bueno suele estar en la pureza (menos materia vegetal) y el aroma.
En etiquetas, verás términos como “premium” o “super”. Úsalos con cautela y apóyate en señales objetivas: olor limpio, textura coherente y datos de composición (cuando existan).
Static sift (tamizado con enfoque en pureza)
“Static” se usa para describir tamizados que buscan mayor limpieza del tricoma. No es una denominación oficial, pero en el mercado suele apuntar a un nivel superior de refinado dentro del dry sift.
¿Qué esperar? Normalmente más intensidad aromática y una textura más “fina” al tacto. Aun así, la mejor forma de comparar es por resultados: perfil, consistencia y transparencia del vendedor.
Bubble hash (ice water / water hash)
El bubble hash agrupa resina obtenida mediante separación en agua fría/hielo (sin solventes químicos). Suele valorarse por su limpieza de sabor y por cómo se comporta según el grado de pureza.
En calidades altas se habla de “full melt” para señalar una resina especialmente limpia. Más allá de la etiqueta, lo importante es que el producto venga bien descrito y, si procede, con analíticas y control de calidad.
Rosin (presión/calor, sin solventes)
El rosin es un concentrado solventless que se obtiene por presión y calor, y se valora por preservar aromas cuando está bien hecho. En el mercado, a veces se mezcla el concepto “rosin” con “hash rosin”, así que conviene leer la ficha para saber si proviene de flor o de hachís.
Como consumidor, tu foco debería estar en transparencia del producto: origen del material, composición y si hay pruebas de laboratorio cuando corresponde.
Piattella y nuevas presentaciones (acabado/curado)
Algunas tendencias recientes (por ejemplo, piattella) se refieren a estilos de acabado y conservación de resina que buscan textura homogénea y perfil aromático marcado. Son términos de uso comercial que pueden indicar un segmento “gourmet”, pero no sustituyen la información técnica.
Si te atraen estas resinas “de autor”, prioriza lotes pequeños, trazabilidad y reputación del productor o tienda.
Hachís con solventes: qué significa (y por qué conviene extremar la cautela)
Cuando aparece BHO u otros concentrados con solventes, hablamos de productos que, por su naturaleza, requieren controles estrictos (residuos, pureza, seguridad). En muchos mercados, además, su disponibilidad está más restringida o se presenta bajo categorías distintas al hachís tradicional.
En esta guía no entramos en métodos de elaboración. Si te encuentras con estos nombres, quédate con esta idea: sin analíticas fiables, mejor no asumir nada. Y si tu objetivo es un perfil más “natural”, elige opciones solventless con información clara.
Hachís CBD: en qué se diferencia y cómo leer una ficha sin perderte
El hachís CBD se formula para ofrecer un perfil rico en cannabidiol y bajo en THC. Aun así, la etiqueta “CBD” no garantiza automáticamente la calidad: hay diferencias enormes entre resinas bien trabajadas y productos genéricos.
Para comprar con criterio, revisa estos puntos:
- Porcentaje y espectro: CBD declarado y si es amplio espectro, espectro completo o aislado.
- THC y cumplimiento: que el producto indique claramente el contenido de THC conforme a la normativa aplicable.
- Certificados/analíticas: idealmente un COA o información verificable por lote.
- Terpenos: presencia y tipo (naturales, reintroducidos, perfil aromático realista).
- Ingredientes: desconfía de fichas vagas; mejor listas claras y completas.
Con esas cinco comprobaciones, filtras la mayoría de “resinas” confusas que se venden solo por nombre.
Cómo reconocer un hachís de calidad: señales prácticas (sin mitos)
La calidad no es solo “potencia”. Un buen hachís suele destacar por aroma limpio, textura coherente y ausencia de notas extrañas. Y, cuando hablamos de CBD, también por consistencia entre lo que promete la etiqueta y lo que entrega el producto.
Señales útiles a simple vista y olor:
- Aroma: herbal/resinoso, sin olores a humedad, plástico o disolvente.
- Textura: acorde al tipo (mousse más aireado, afgano más denso, sift más arenoso).
- Uniformidad: color y consistencia relativamente homogéneos dentro del mismo bloque.
- Residuo: si deja sensaciones “sucias” o irritantes, es una bandera roja.
Si el vendedor aporta lote y pruebas, mejor. Y si solo ofrece adjetivos (“top”, “premium”, “100%”) sin datos, tómalo como una alerta.
Qué tipo de hachís elegir según lo que buscas
Más allá del nombre, elegir bien es casar perfil aromático, intensidad y estilo con tu experiencia y preferencias. Estas pautas te ayudan a decidir sin perderte en jerga:
- Si priorizas sabor limpio: suele encajar bubble hash de buena pureza o rosin solventless.
- Si quieres el “clásico”: dry sift/polen o estilos tradicionales tipo marroquí/mousse.
- Si buscas experiencia artesanal: perfiles tipo charas (siempre con trazabilidad).
- Si quieres CBD y claridad: hachís CBD con analítica por lote y THC declarado.
Y un recordatorio práctico: legalidad y etiquetado importan. Dependiendo de tu país, la normativa sobre THC y comercialización puede cambiar qué es “comprable” o “apto” en canales legales.
Preguntas frecuentes sobre tipos de hachís
¿Polen y dry sift son lo mismo?
En el uso habitual, sí: “polen” suele referirse a dry sift (tamizado en seco) y luego prensado o compactado. La calidad depende de pureza, aroma y controles, no solo del nombre.
¿Qué significa “full melt”?
Es un término de mercado para describir resina especialmente limpia dentro de ciertas familias (como ice water/bubble). No es una norma oficial, así que conviene respaldarlo con datos y reputación del productor.
¿Hachís CBD es igual que hachís “normal” pero más suave?
No necesariamente. La diferencia clave es el perfil de cannabinoides (CBD alto, THC bajo) y cómo se formula. Un buen hachís CBD debería ser coherente en aroma, textura y, sobre todo, en la información de composición.
¿Por qué el mismo tipo cambia tanto de color?
Porque influyen materia prima, curado, prensado, pureza y almacenamiento. El color ayuda a orientarse, pero no es un veredicto. Mejor combinarlo con olor, consistencia y datos del producto.
Si entiendes el eje “tradición + técnica” y aplicas un filtro simple de calidad (aroma, textura, trazabilidad y analíticas), los nombres dejan de ser un laberinto y pasan a ser pistas útiles para encontrar la resina que encaja contigo.